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Por la Cuarta: Divorcios en cadena por Enriqueta Burelo Melgar

Programa de la Mujer, Consejo Estatal de Población 1984, Fundadora del Departamento de Género, UNACH y fue Secretaria Municipal de la Mujer, Tuxtla Gutiérrez (2015-2018). Se ha desempeñado como articulista y conductora de televisión. Colaboró en el libro Desde mi Piel, un retrato de 20 políticas chiapanecas en el 2015.


Por la Cuarta | Enriqueta Burelo Melgar

 

El divorcio es un tema doloroso y difícil, pero, también, nos abre la puerta para  disfrutar el gozo de ser libre y vivir con tranquilidad y paz. En ocasiones parece que los divorcios se hacen por imitación, vemos a un grupo de amigos y amigas que como si fuera una chuza donde todos los bolos, o palos como les dicen en Argentina son derribados por una sola bola, inician un cadena de separaciones.

De repente vemos a la recién divorciada disfrutando de una cata de vinos en una terraza súper cool o en una comidita de viernes after office, o en la playa luciendo nuevo cuerpazo gracias a las habilidades del bisturí del cirujano de moda, todo ello publicado en tiempo real en Instagram, y uno encerrada lavando platos,  y lo más cool que puede uno soñar para la noche del viernes es una maratónica sesión de la nueva serie de Netflix y palomitas con queso chedar.

El hecho de tener un compañero de trabajo o un familiar que esté atravesando un divorcio, hace más factible que uno mismo se replantee la posibilidad de terminar una relación. ¿Por qué? Cuando una persona le confía a sus intimas las razones de su divorcio, y te vez en ese espejo, donde se ven reflejados tus miedos y dudas, entonces agarras juventud de tu pasado y dices  yo también le entro, como si por docena fuera más barato.

Regularmente cuando alguien ante el ejemplo de la amiga decide emprender la graciosa huida, es porque ya tiene a cuestas un buen rato de peleas, aburrimiento, decepciones, lágrimas y en ocasiones violencia, sin embargo, no tomaba la decisión porque tenía temor a estar sola, a tener que trabajar si la pensión no alcanza, cambiar su estilo de vida, por otro más modesto, sin embargo, cuando ves que tus amigas divorciadas no se la pasan tan mal y paso a paso van resolviendo problemas de diversa índole, pues también tu saltas a lo que para ti antes era el vacío y ahora contemplas que hay una red de contención.

No todo es glamoroso en una separación, mi experiencia fue la siguiente, ya tenía en mi haber breves separaciones y estaba más que consiente, de la necesidad de poner un hasta aquí y por fin lo decidí, fortalecida por que tenía un trabajo bien pagado, por el apoyo de la familia y por mi propia tranquilidad, no me divorcié de momento, y ese momento se ha prolongado porque sentía que todavía había esperanzas, un amigo se reía porque me pasada a dejar al departamento del “difunto”, de noche en noche a la visita conyugal, me decía a mí misma “sexo seguro”, “más vale bueno por conocido, que malo por conocer”, algunas vacaciones juntos con nuestra hija, finalmente comprobé que no era por ahí.

Mi recomendación es que si no quieres divorciarte de inmediato no lo hagas, en ocasiones es súper necesario por los arreglos de pensión alimenticia si tienes hijos y otros acuerdos, y también porque es una especie de codependencia y de apego que te impide iniciar una nueva relación ya que el lugar está todavía ocupado.

Marie Kondo, diría: La mejor manera de elegir qué guardar y qué desechar es tomar cada objeto con la mano y preguntarte: “¿Esto me hace feliz?” Si es así, consérvalo. Si no, deséchalo. Este criterio no solo es el más sencillo, sino también el más preciso para juzgar.

Y cuando les digo que el glamour quedó atrás, fue porque me dedique a trabajar, para mantener a mi hija, descansé hasta que salió de la universidad, y entonces ya me había olvidado como se ligaba y lo que era el punto G, pero bueno, en otro contexto fue una etapa de aprendizaje, de lucha, de disfrutar mi libertad y tener paz en mi corazón.

Para las generaciones de 50  y más fue difícil tomar esa decisión por las razones más diversas, entre ellas la religión, hasta había una canción titulada El Divorcio que cantaba Julio Jaramillo:

Te puedes ir a donde quieras
Con quien tú quieras te puedes ir
Pero el divorcio porque es pecado
No te lo doy.

Los beneficios que brinda una vida autónoma son insuperables, tener un domingo para ti sola, en pijama hasta las 5 de la tarde, no tiene precio, el “costo” de separarse es menor al de tiempo atrás, el divorcio exprés, bueno, eso dicen quienes ya lo utilizaron. Sostener las apariencias por ‘el qué dirán’ tiene un precio que ya no se puede asumir, excepto que las parejas lleguen a un acuerdo de convivencia obteniendo mutuos beneficios.

No estoy promoviendo el divorcio,  hay parejas que nacieron para estar juntas hasta que la muerte los separe, si se tiene una unión sólida, una crisis se puede convertir en una oportunidad de seguir juntos en lugar de separarse.

Sin embargo, los vientos actuales incentivan afortunadamente, a no quedarse en relaciones que no hagan bien, a no soportar la violencia que se genera al interior del hogar,  y a no cargar tu cruz como decían las abuelas, estamos construyendo juntas otros tiempos de libertad, paz, y amor para las mujeres de todas las edades y generaciones.

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