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Por la cuarta: Poderoso caballero es don Dinero por Enriqueta Burelo Melgar

Enriqueta Burelo Melgar Programa de la Mujer, Consejo Estatal de Población 1984, Fundadora del Departamento de Género, UNACH y fue Secretaria Municipal de la Mujer, Tuxtla Gutiérrez (2015-2018). Se ha desempeñado como articulista y conductora de televisión. Colaboró en el libro Desde mi Piel, un retrato de 20 políticas chiapanecas en el 2015.


Por la Cuarta | Enriqueta Burelo Melgar

Creo que a la mayoría nos has pasado que al llegar a una tienda nos encontramos con un producto que deseamos llevar y que ya lo hemos comprado en diversas ocasiones, pero en ese momento se nos hace caro,  y en realidad el producto está en el mismo precio,  el problema para nosotras es que en esos momentos no tenemos el dinero para adquirirlo, por lo que adquiere otra connotación: es caro para mi bolsillo.

La relación con el dinero no es fácil, ni aun para las personas que lo tienen, muchas veces hemos oído decir: ella con todo el dinero que tiene es coda, no dispara ni en defensa propia, y varias de nosotras que sufrimos los altibajos de la Diosa Fortuna, nos pasamos de generosas, y está bien ser dadivosa con una persona que en ese momento necesita una medicina, y ello significa la vida o la muerte, o la compra de una despensa para una familia que está a punto de la inanición,  sin embargo, no es generoso pagarle la cuenta cada quincena a las amistades con las que sales a tomar la copa, una vez es gracia, lo demás es desgracia.

El dinero es emocional. Las deudas causan preocupación. Las ganancias inesperadas son excitantes. Muchos se van de compras como una forma de terapia. Establecemos relaciones toxicas, no solo con personas, sino, también con objetos,  como es el dinero,  se han puesto a pensar alguna vez,  como se llevan con el, hay personas que no valoran ni su trabajo, ni el dinero, yo me he contado entre ellas y todo lo hacemos gratis, o hay personas que no son nada generosas y creo que le cobrarían hasta a una ancianita por ayudarla a pasar la calle, pero entre ambos extremos oscilan una serie de situaciones que nos pueden llevar, no a millonarias, pero si a vivir dignamente y hasta tener asegurada nuestra vejez, o a tener que recurrir a la familia para sobrevivir, imagínense a los que diré 70 o 75 años viviendo a costa de nuestros hijos e hijas, sin casa propia, no pensión, solo chucho que nos ladra, pero no nos mantiene.

Por ejemplo, tenemos a personas que dicen emulando a Zorba el Griego del genial Nikos Kazantzakis, hay que vivir cada día como si fuera el último,  son personas que llenan con dinero y acciones inmediatas el vacío o la tristeza que no se atreven a enfrentar, en mi juventud tenía amigos tan parranderos, que cuando les decía, esta noche no puedo, me decían: ya te tocará descansar en el panteón.

Hay otras personas a las que llamaremos víctimas, son las que siempre tiene a flor de piel: “Aquí ando sobreviviendo”, “es lo que hay” o “yo no sé cómo hacen los demás para generar dinero”, “no se hacer otra cosa que trabajar y siempre estoy en el mismo sitio”, “es que unos han nacido con estrella y otros estrellados, yo soy de los segundos, qué se le va a hacer”. Definitivamente hay o un problema de autoestima o una persona abusiva que trata de generar lastima para que le remediemos sus males, podremos apoyarla en una ocasión, desafortunadamente, cuando este tipo de personas ven a alguien con potencial para que le esté apoyando continuamente se vuelven una especie de sanguijuelas,  y no caigamos en la tentación de convertirnos en sugar mami de una víctima que nos sacará hasta la risa y si caíste en la tentación, espero que por lo menos se lo hayas cobrado con buenos ratos.

Hay quienes son narcisistas con un ego muy grande, y utilizan el poco o mucho dinero que tienen  para mostrar  signos de riqueza a través de ropa de marca,  automóviles de lujo,  móviles de última generación, en ocasiones no tiene donde caerse muerta, como dice la sabiduría popular, lo que nos muestra una necesidad de ser reconocida por las demás y sus carencias afectivas o de efectivo. Recuerdo una amiga exitosa reportera, que nunca se ponía su reloj, un modesto Mido, allá por los 80s, cuando necesitaba saber la hora, lo sacaba y lo volvía a guardar, un día me percaté de ello y le pregunté porque lo hacía y me dice que hasta que no tuviera un Rolex o de perdiz un Swacht, no se iba a poner un reloj,  vivir de las apariencias es lo importante para muchas.

En este terreno hay quienes no tienen para comer,  viven en una anemia real de sustancias nutritivas y una anemia de afectos  y se gastan todo en cuestiones superfluas, salón de belleza en una colonia fifí,  último grito de la moda, y en su refrigerador un triste pepino a punto del infarto.

Gastamos en un bikini de Victoria Secret que pocas veces podremos mostrar,  y el galán, lo que quiere es quitártelo, por lo que una tanguita tropical comprada en el mercado  del centro, sería suficiente,  gloss de Clinique y  traemos el dolor atravesado de una muela,  vestido de Julio, pero más nos valdría pagar la renta del departamento o hacernos un análisis de sangre de más de siete elementos, para que veas si estas realmente sana o si eres pura carrocería.

Admiro a las personas que son administradas para su dinero y que saben ahorrar y no caer en tentaciones de gastar demás, y ya tienen asegurada hasta su vejez, con todo y las liposucciones,  botox, ajuste de carrocería y andaderas. Por otro lado no podemos ser tan rígidos un gusto de vez en cuando es necesario para el cuerpo y el espíritu, como un succionador de clítoris, mientras no te succione las células grises del cerebro todo está bien.

Por eso el secreto del dinero no está en la cantidad de dinero que posees sino en tu elección donde invertirlo. El verdadero poder del dinero no es cuánto gastas sino en donde lo gastas. Como lo gastas.

La moraleja, recuerda que mucho de lo que nos hace sentir ricas es gratuito, amor a la familia, a tus amigas, a tus libros, a tus mascotas, la sensación de estar aportando algo a tu comunidad, una tarde maravillosa desde la terraza de tu casa,  una caminata,  el comprarte algo, porque no, a diez pesos cuando vale el triple, fue una ganga,  somos ricos de muchas manera, pero también recuerda que no solo de pan viven las mujeres, pero también de pan.

No desees hacerte rica, comienza siendo rica y como diría Luis Arcaraz, compositor de los años 40s “el dinero no es la vida
es tan sólo vanidad”

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