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Por la cuarta: Sexo y escobas por Enriqueta Burelo

Enriqueta Burelo Melgar Programa de la Mujer, Consejo Estatal de Población 1984, Fundadora del Departamento de Género, UNACH y fue Secretaria Municipal de la Mujer, Tuxtla Gutiérrez (2015-2018). Se ha desempeñado como articulista y conductora de televisión. Colaboró en el libro Desde mi Piel, un retrato de 20 políticas chiapanecas en el 2015.


Por la Cuarta | Enriqueta Burelo Melgar

Se pueden imaginar después de una orgiástica luna de miel, en donde como en las corridas de toros, hubo algo de sangre, si ustedes se conservaban vírgenes y mártires,  y lo de orgiástica lo digo con cierta ironía, porque en muchas ocasiones no hubo ni preámbulo, tal vez la excitación de unas copas que nos diluyen el súper yo y la posición tradicional del misionero, tu abajo y el arriba, todas lo hemos experimentado alguna vez, sobre todo durante nuestros primeros encuentros sexuales, cuando no sabíamos muy bien cómo funcionaba esto del sexo, y si como yo estábamos ya casi en la Tercera transformación por recomendaciones del ginecólogo, debíamos apurarnos a embarazarnos por aquello del reloj biológico.

Y después del paraíso, nos esperaba nuestro papel histórico lavar, planchar y cocinar, aparte de nuestro trabajo fuera de la casa, regresábamos corriendo a calentar la comida, nos levantábamos antes que el príncipe azul, para que el café y el desayuno estuvieran a tiempo, muchas de nosotras nos fuimos sin desayunar a la oficina, ya que no nos daba tiempo para ello.

Yo desde chica me subleve a esos roles tradicionales, cuando me decían a la temprana edad de 6 años que debía aprender a cocinar, con voz empoderada dije a mi “no me gusta, yo voy a trabajar y voy a pagar que alguien lo haga”, agarra tu muda.

Afortunadamente lo logré, tuve cocinera de lujo, mientras estuve emparejada y me dejaba congelada la comida para el sábado y domingo,  en mi caso, si en mi camino a la cocina se me atraviesa un libro, un película, me vale y me olvido, conmigo comerían sándwich y atún de por vida. Así también, le dije a mi ex que él debía estar pendiente de los botones de sus camisas, cierres, remiendos, y ver quien se los arreglaba o cosía, yo le ponía grapas al dobladillo de mi falda o vestido cuando se descosía, soy práctica.

Un día que me operaron un lunar y me dolía mucho la cabeza por la mañana, el patriarca, me perdonó un día que no me levantara a hacerle su café temprano, pero no el segundo día, si hubiera sido al revés, el enfermo, no se hubiera parado de la cama ni por un vaso de agua.

Rosario Castellanos, hace evidente esta situación en Lección de Cocina, un ensayo publicado en 1970, cuando el tema del trabajo doméstico no remunerado no estaba en la agenda pública: “Se me atribuyen las responsabilidades y las tareas de una criada para todo. He de mantener la casa impecable, la ropa lista, el ritmo de la alimentación infalible. Pero no se me paga ningún sueldo, no se me concede un día libre a la semana, no puedo cambiar de amo. Debo, por otra parte, contribuir al sostenimiento del hogar y he de desempeñar con eficacia un trabajo en el que el jefe exige y los compañeros conspiran y los subordinados odian”.

Hoy se cotiza en pesos ese trabajo, hagamos un ensayo:  room service o sea café en el dormitorio, $100.00 planchar una guayabera, que requiere destreza certificada, un tintorería cara te cobraría $200.00, hacer el aseso, en Tuxtla, el promedio de una trabajadora doméstica de entrada por salida, te cobra $300.00, y si es por mes bajita la mano $4000.00, una nana si tienes niños menores de 10 años otros 4,000 pesos, enfermera una vez al mes o tres s la familia se enferma constantemente $500.00, trabajo sexual, esto se puede ir por las nubes si incluye sexo oral, un sesenta y nueve, el 30, masaje, baño de tina y demás agregados, con un cuerpo de lujo como el nuestro estaríamos cobrando dos mil pesos, si eso es frecuente por lo menos una vez a la semana ya te ganaste, lo dejemos en $5000.00 ya que en algunas ocasiones se limita al misionero, eyaculación precoz o se queda dormido, ya ahí van 18,000 pesos sin contar las veces que la hacemos de chofer, pedicurista, psicóloga, paño de lágrimas o cuando cuidamos al suegro, a la suegra, que se enfermaron, es un dinero que nuestra pareja se ahorra y la sociedad considera que es un trabajo femenino, de a chaleco.

El trabajo doméstico debe distribuirse equitativamente, que nuestra pareja y resto de la familia contribuyan o si no que aporten recursos para que se contrate a una trabajadora doméstica que esté bien pagada por el trabajo que hace y se respeten sus derechos.

Cuando tu lectura llegue acá estarás preguntándote que es el 30, porque me supongo que el 69 ya sabes, el símbolo es muy explícito o ya lo has practicado, Según la numerología, el 30 es una cifra en la que las vibraciones se ven potenciadas por las virtudes del 3 y del 0, y no es para menos, acabarás temblando de la excitación. Tú debes tumbarse con la cabeza recostada en una almohada y llevar sus rodillas al pecho. Entonces él se meterá su pene entre tus piernas, se agachará hacia delante para besar a su pareja y colocará cada brazo a un lado de la cabeza de la mujer. Si crees que puedes lesionarte ya que estas a punto de la artritis o padeces ostopenia o no tienes práctica puedes hacer ejercicios de calentamiento, un detalle que tu vagina este lubricada, pasadita la menopausia ya debes recurrir a lubricantes externos.

Está claro que Raffaella Carrà ya lo tenía claro en su canción: “03 03 456, al teléfono espero que llames tú, 03 03 456, al teléfono espero que llames tú y mientras tú, y mientras tú el numero lo sabes. Si quieres tú, si quieres tú te lo repetiré.” La italiana cantaba esto de forma metafórica, no era el 30, ni el 42, pero sabía muy bien a qué se refería… ¡Qué divertido es practicar con los números!

Retornando a la relación de pareja y el trabajo doméstico, en mi caso terminó mi relación muy pronto, ni llegó a la comezón del séptimo año. fue decisión mía y vivo libre y feliz, sin embargo, estoy a favor de la relación de pareja con matrimonio o sin, y desde el inicio debes plantear al parejo, que relación es la que queremos, a muchas mujeres les encantan las tareas del hogar, bueno no todas, les gustará cocinar, pero no lavar platos, y las sobrecamas, pero no tender camas, que cada quien se haga su desayuno, o alguien haga el desayuno y otro se encargue de la cena, siempre a alguien de la pareja le toca un poquitín más de tareas, eso es parte de la negociación.

La relación de pareja, aparte de poder ser un espacio para la solidaridad, también es un espacio regido por relaciones de poder, en el que se dan conflictos de intereses y en el que, mediante estrategias negociadoras, se intenta continuamente modificar el equilibrio de poder, por ello es importante negociar, las mujeres tenemos que aprender porque llevada por ese chip integrado del autosacrificio, se confunde el amor con la entrega total. El matrimonio es como una empresa y es importante la distribución de tareas, hacer una lista y tal vez cada mes revisar esa lista e intercambiar tareas,  y de esta manera, las relaciones se darán en termino de igualdad, lo cual podrá extenderse a opinar en otros aspectos de la vida en pareja, como, que es lo que me gusta de la relación sexual dos 30s por un 69, quiero tener un día a la semana para mí, y otras opciones que contribuyen a romper el mito del amor romántico, y replantearnos el amor con lentes violeta.

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