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Gloria Trevi y las opiniones públicas sobre la trata de personas por Samantha Páez


Samantha Páez, es periodista y Directora  de del Observatorio de Violencia de Género en Medios de Comunicación. Forma parte de la Coalition for Women in Journalism, capítulo México y Latinoamérica. Es integrante de la Red Nacional de Periodistas, Red Internacional de Periodistas con Perspectiva de Género y de la Red Puebla de Periodistas.

 

Por Samantha Páez (OVIGEM)

Para Brenda, que me recomendó la peli, y para Karencita, muy fan de la Trevi.

 

Este texto llega mucho después del estreno en 2014 de Gloria, película biográfica dirigida por Christian Keller y escrita por Sabina Berman, que se centra en la vida de Gloria Trevi a raíz de su encuentro con Sergio Andrade y aborda también los señalamientos contra ambos por delitos de violación agravada, rapto y corrupción de menores. ¿Por qué hablar hasta ahora de la película? Bueno, es que me he topado en redes sociales con muchos comentarios (como los de abajo) por el lanzamiento de una canción con Mon Laferte y por sumarse a las movilizaciones del Día Internacional de las Mujeres.

 

Y en notas como esta, donde replican sin filtro lo que se dice en redes sociales.

 

En primer lugar, quiero aclarar que el feminismo no es una mercancía, sino una teoría y una práctica, que no debe ser comercializada o utilizada para vender algún producto; sin embargo, la canción Gloria Trevi y Mon Laferte no habla de feminismo, refiere a algo muy común: una relación amorosa desigual y donde la persona que sufría, prácticamente renace. ¿Podría considerarse un “himno feminista”? A mí parecer no, porque si bien intenta ser una crítica al amor romántico, no profundiza.

Pero bueno, ese no es el tema de esta columna, sino el punto donde se menciona que Gloria Trevi es una pedófila y tratante de personas (por cierto, el término trata de blancas es bastante racista y arcaico). Al respecto, quisiera ir aclarando varias cosas, no sólo sobre el caso de la cantante, sino de cómo las opiniones públicas en redes sociales y, desde luego, en medios de comunicación hablan de las mujeres señaladas por trata de personas.

En primer lugar, tomemos en cuenta algo: Gloria era menor de edad cuando conoció a Sergio Andrade, según dice la propia cantante, tenía 15 años. Eso no es un dato aleatorio, Sergio Andrade tenía para ese entonces 30 años de edad y esto implica no sólo que cometió el delito de estupro -que se refiere a la cópula con una persona mayor de 14 años pero menor de 18 años-, sino que había relación clara de poder: él era un adulto con experiencia en el ámbito musical y ella una adolescente con el sueño de ser famosa.

 

 

 

Además, el hecho de que ella fuera una adolescente lejos de su núcleo familiar, pues se mudó de Chihuahua al entonces Distrito Federal, la hizo más vulnerable a diferentes violencias. La misma Gloria Trevi dijo que hubo “manipulaciones, golpes, gritos, abusos, castigos”, durante la gala de los Latin American Music Awards de 2018. En su investigación periodística, Sabina Berman habría confirmado que hubo mucha violencia contra Gloria y otras jóvenes bajo tutela de Sergio.

No dudo ni un segundo que un hombre de 30 manipule a una joven de 15, a mí me manipuló mi novio de la juventud y los dos teníamos 17 años. Eso es algo común para las mujeres, como diría Virginie Despentes en su libro Teoría King Kong (2019): “un principio político ancestral, implacable, enseña a las mujeres a no defenderse”. Las cifras lo confirman: 43.5% de las mujeres mayores de 15 años en México han vivido violencia de pareja, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016.

Pasando al tema más delicado: la trata de personas, entendamos en qué consiste. Según la Ley General de Trata es: “toda acción u omisión dolosa de una o varias personas para captar, enganchar, transportar, transferir, retener, entregar, recibir o alojar a una o varias personas con fines de explotación”.

En este sentido, las publicaciones en redes no dicen por qué la vinculan con la trata de personas, pero puede inferirse que es por explotación laboral -si las coristas trabajaban y no tenían una retribución conforme marca la ley- o por matrimonio servil -Sergio Andrade se casó con María Raquenel Portillo y Aline Hernández cuando ambas eran menores de edad y trabajaban con él. Sin embargo, cabe mencionar que era Andrade, como manager, el principal beneficiado de dicha explotación laboral y matrimonio servil.

Ocurre algo muy similar con otras mujeres denunciadas por trata de personas: se les juzga de forma más severa y no se analiza si fueron obligadas a participar en el delito. Por ejemplo, en la trata con fines de explotación sexual, a muchas víctimas después de ser explotadas se les obliga a enganchar o vigilar a otras mujeres. Por ello es importante tener presente el Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, elaborado por la Suprema Corte de Justicia Nacional, que plantea algunas preguntas:

  • ¿Cuál es el contexto en que se desarrollan los hechos?
  • ¿Alguna de las personas involucradas se encuentra en situación de pobreza, marginalidad, vulnerabilidad o discriminación basada en el sexo, género o preferencia/orientación sexual?
  • ¿Entre las personas involucradas subyace una relación asimétrica de poder? ¿Cómo influye esto en la solicitud y valoración de pruebas?
  • ¿Están involucradas personas que han sido tradicionalmente discriminadas en virtud de las llamadas “categorías sospechosas”?
  • ¿Las personas pertenecen a un grupo históricamente en desventaja?
  • ¿La persona presenta características que la exponen a una doble discriminación por tratarse de un caso de interseccionalidad?
  • ¿El comportamiento que se espera de las personas involucradas o de las víctimas en el caso obedece a estereotipos o una manifestación de sexismo?
  • ¿La reacción esperada de la víctima cambiaría si se suplantara, por ejemplo, a un hombre o una persona heterosexual? ¿Qué cambiaría en la expectativa de comportamiento de la persona si se asignara un rol estereotípicamente considerado femenino?

Tampoco estoy diciendo que todas las mujeres señaladas por trata de personas son inocentes o fueron, a su vez, víctimas; sino que se tiene que analizar -como lo dice la Suprema Corte- las relaciones asimétricas de poder, los estereotipos de género y el contexto de cada caso. María Olga Noriega Sáenz, profesora-investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), dio una entrevista al OVIGEM y comentó algunas otras cuestiones para que se considere trata, como identificar el engaño y sometimiento, también su capacidad de movilidad o si tiene deudas.

Ya entrando en el tema de la opinión pública, me parece muy irresponsable que medios de comunicación retomen la discusión en redes del caso de Gloria Trevi desde una postura acrítica y escandalosa, además desacreditando el movimiento feminista. ¿Acaso una mujer que vivió violencia por años no puede ahora sumarse a las marchas o paros?  Me parece que es lo más lógico, sin embargo, para los medios y la opinión pública si no somos una víctima ideal, es decir, una mujer débil, inocente, vulnerable, indefensa y pasiva, somos merecedoras de violencia o cómplices de la misma. Y pues eso es revictimización, amix de los medios.

Ya para acabar, si no creen que Gloria Trevi haya vivido alguna clase de violencia y eso de que sea víctima es mentira, les pongo un fragmento de la canción El recuento de los daños, que ella compuso:

En el recuento de los daños
Lo material, todo lo perdí
Perdí mi casa y mis amigas
Todo lo mío te lo di
Entre los desaparecidos
Mi resistencia y mi voluntad
Y hay algo mutilado que he pensado
Que, tal vez, era mi dignidad

Y si después de leer esto siguen pensando que estoy defendiendo lo indefendible, espero que mantengan esa misma postura crítica con otros cantantes señalados por violencia sexual: como Joan Sebastian, Vicente Fernández, Kalimba, Adán Cruz, Mario Bautista y una lista interminable de onvres.

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