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Mary Lechuga, la ilustradora que homenaje a los bordados indígenas


La ilustradora Mary Lechuga destaca en su obra el trasfondo de los bordados indígenas: la creatividad, la técnicas y el sustento que representa para varias comunidades.

México / Julio Sandoval (LADO B).– “Para muchas personas el bordado sólo es algo bonito, porque están alejadas del contexto de las comunidades y del trabajo de los artesanos. Al estar ahí puedes ver que en un bordado o en un textil están plasmando historias propias de las tejedoras y tejedores, algunas que les suceden y otras que van pasando de generación en generación. Se puede observar que es una cosmovisión muy diferente a la que tenemos quienes vivimos en la urbanidad”, explica la ilustradora Mary Lechuga en entrevista para LADO B.

La obra de Mary Lechuga es diversa en cuanto a técnicas y temas; dice no tener un estilo marcado, diferentes influencias aparecen constantemente en sus ilustraciones. Aun así, en su trabajo destacan sus intervenciones fotográficas y dibujos inspirados en los tejidos y tradiciones de algunas comunidades indígenas de la Sierra Negra y la Sierra Norte de Puebla.

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En una de sus intervenciones, por ejemplo, se puede observar la foto de un taller de tejido acompañado del dibujo de un paisaje de montañas al fondo, mientras que sobre el telar se dibujan casas conectadas por tallos y hojas, que en su parte más alta resultan en flores. La imagen figura junto a una descripción:

“Los hilos que resisten, al tiempo y espacio. El quehacer con las manos y sustento de muchas familias”.

En otra, aparecen unas manos, manipulando los hilos, de los que surgen dibujos de casas, flores, peces y un pajarito, y la acompaña un mensaje que dice:

“El tejido se vuelve papel para el dibujo con hilos. Siempre cuentan que lo que bordan y tejen es lo que ven, flora y fauna, allí los ojos se mantienen más abiertos”.

Mary Lechuga tiene 28 años. Nació y vivió hasta los 10 en Huauchinango, pero fue hasta varios años después, ya como visitante, cuando comprendió el trasfondo de los bordados indígenas que se hacen en ese lugar.

En ese entonces, regresaba a Puebla luego de estudiar algunos años en la Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes, donde obtuvo diversos conocimientos sobre artes plásticas como el grabado y las artes textiles, incluido ahí el tejido.

Tras regresar y estudiar Diseño Gráfico en el Universitario Bauhaus, retomó el dibujo e inscribió su servicio social en la Secretaría de Desarrollo Rural del estado, y por el trabajo de campo que tenía que realizar, pudo acercarse al contexto y al imaginario de los artesanos de varias comunidades indígenas.

“A partir de ahí pude conocer su fuerte relación con la naturaleza, con su entorno, con lo que los rodea. Eso es lo que intentan plasmar en sus textiles; la naturaleza, su cosmos, animales imaginarios que son sagrados. En algunos bordados hay una especie de lectura sagrada a través de la iconografía, por lo cual incluso los usan en  rituales”.

La apropiación cultural y la pérdida de algunas técnicas

Mary Lechuga lamenta que por diversas razones muchas técnicas de bordado, como la de tejido en curva en Pantepec, se estén perdiendo. Uno de los problemas, cuenta, es la baja venta, ya que por el tiempo invertido y la particularidad de la técnica, los tejidos pueden alcanzar los miles de pesos de costo.

Además, señala que hay muchas personas que intentan abusar de los artesanos y artesanas, ya que llevan los materiales y les piden que realicen algunos tejidos, pidiendo un costo menor y comercializándolos en otros lugares a costos más elevados.

Por otro lado, explica que hay una infravaloración de las artesanías de las comunidades indígenas en sitios que deberían de fungir como difusores de las mismas. Pone de ejemplo el periodo durante el cual trabajó para la Secretaría de Turismo, en donde escuchaba frases dirigidas a los artesanos como “¿en cuánto las vendes por mayoreo?” o “¿me lo podría entregar en tal fecha?”, desvalorizando el tiempo y el empeño dedicado a la artesanía.

Sus ilustraciones, manifiesta, no intentan apropiarse de ningún significado o de alguna técnica, más bien, son un homenaje y una forma de difusión para estos tejidos y para sus creadores.

A pesar de que muchas técnicas ya no están tan presentes como antes, la artista cuenta que hay muchos colectivos que trabajan de cerca con los artesanos para retomarlas. Asimismo, dice que hay muchos niños y niñas que se interesan en las técnicas propias de sus comunidades.

Uno de los elementos que más aparecen en la obra de Mary Lechuga  son las flores, pues  las compara con su proceso creativo y el de los artesanos: “quien crea algo, sigue el mismo proceso de ir cuidando una planta, la cuida hasta que la ve florecer”.

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