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Retira incluir concepto “cisgénero” en convocatoria para elegir consejeras de INMUJERES


No obstante, se admitirá participación de mujeres trans en organismos colegiados. Pretenden transformar al Inmujeres en Instituto de la Diversidad Sexual y Social, acusan lesbianas feministas

Ciudad de México / Guadalupe López García (SemMéxico).- Ante las protestas de organizaciones feministas, activistas y especialistas en derechos humanos de las mujeres para renovar a las 32 integrantes de los consejos Consultivo y del Social del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), en el que se pretendía favorecer la elección de candidatas “cisgénero” y “trans”, el organismo federal aceptó modificar el proyecto de convocatoria.

En una publicación de Facebook, la académica y abogada feminista, Alicia Elena Pérez Duarte, cree que la decisión anterior se debió a que en el Inmujeres habrían escuchado “los otros puntos de vista del feminismo que no suscribe la teoría queer, del feminismo que trabaja contra las diversas opresiones de las mujeres en el cúmulo de intersecciones”, aunque señaló que se esperará a que esa convocatoria se publique para ver en qué términos quedó.

“Deben haber analizado las funciones legales del Inmujeres, y todo eso las debe haber llevado a entender que los impactos del lenguaje queer no han sido analizados con profundidad y amplitud, como para que el Instituto de las MUJERES lo incorpore en documentos oficiales. No lo sé, pero intuyo que fue por ahí”, destacó.

La especialista en derechos humanos de las mujeres destacó que esa modificación se dio después de que empezaron a circular en las redes digitales posicionamientos en contra de la convocatoria —la cual fue dada a conocer por SemMéxico el pasado 11 de abril—, más un documento que se generó desde Lesbianas Feministas y otro que redactó la feminista Enoé Uranga, con observaciones de la académica Janette Góngora y ella misma.

El viernes pasado la académica Gabriela Delgado Ballesteros, la presidenta del organismo, Nadine Gasman Zylbermann, y Pérez Duarte sostuvieron una reunión en la que la funcionaria, dijo esta última, “se mostró muy abierta y sensible a lo que señalamos Gabriela y yo, básicamente en torno al tema del borrado de las mujeres a través de la imposición de una etiqueta (cis) que no identifica a todas las mujeres con las diversas intersecciones que inciden en la opresión patriarcal”.

“Desde luego, creo que el tema de la teoría queer no acaba aquí. Tendremos que profundizar mucho más entre nosotras y buscar canales de diálogo y análisis con quienes suscriben la teoría queer; debemos profundizar donde estamos posicionadas, por ejemplo, las lesbianas en todo este embrollo. En lo personal, jamás me he sentido integrante de eso que llaman comunidad LGBTTTIQ+” (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travesti, transexuales, intersexuales, queers), manifestó la abogada.

Agregó: “Desde que adquirí conciencia de la existencia del patriarcado, me he considerado feminista y sé que mi impulso personal y político es hacia la libertad de las mujeres, sé que poco o nada tengo en común con los homosexuales… En fin, eso es parte de lo que creo debemos profundizar las feministas”.

En su extenso comentario a una publicación en Facebook que difundió un pronunciamiento de lesbianas-feministas contra las reglas para renovar a las consejeras del Inmujeres, Pérez Duarte dejó entrever que ese mismo día se llevó a cabo una reunión de sus consejos Social y Consultivo para analizar esos puntos. “Solo sé lo que dicen, nada me consta”, aclaró.

Por otra parte, trascendió que, efectivamente, sí hubo una reunión de consejeras con la presencia de María Consuelo Mejía Piñeros, exdirectora de la organización no gubernamental Católicas por el Derecho a Decidir y actual secretaría técnica de la Junta de Gobierno del Inmujeres, en la que se aceptó retirar el concepto “cisgénero”, pero se admitirá la participación de mujeres trans en dichos organismos colegiados.

El 14 de abril, lesbianas feministas emitieron un pronunciamiento en que señalaban que además del desmantelamiento las conquistas del movimiento feminista, la desaparición y disminución de programas sociales como los refugios para mujeres violentadas por los hombres, de guarderías y la reducción del presupuesto a programas para la igualdad, ahora se pretende convertir al Inmujeres en un Instituto de la Diversidad Sexual y Social, donde las mujeres reales y concretas vuelven a quedar subordinadas e invisibilizadas.

Rechazaron el remplazo de las consejeras sociales y consultivas con una clara intención de eliminar la incidencia de las organizaciones feministas, al aceptar en la convocatoria expedida únicamente la postulación de organizaciones “legalmente constituidas”; es decir, que son “controladas por el gobierno”, lo que constituye —además— “una franca discriminación clasista y racista”.

Hicieron énfasis en la cláusula 6.2, dentro de los criterios de selección, que favorece “la elección de candidatas, cisgénero y trans que representen o pertenezcan a los grupos de mujeres en mayor situación de vulnerabilidad y a los diversos sectores de la sociedad”. En cuanto a “cisgénero y trans”, el Inmujeres retomó la definición del Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales, del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

La convocatoria autorizada por Gasman Zylbermann y revisada en sus aspectos jurídicos por Miguel Ángel González Muñoz, coordinador de Asuntos Jurídicos del Inmujeres, indica que los grupos de mujeres en mayor situación de vulnerabilidad son “indígenas, afrodescendientes, con discapacidad, adultas mayores, de la comunidad LGBTI, entre otros”. Esta clasificación “sitúa a los pueblos indígenas y poblaciones afrodescendientes al mismo nivel que las GLBT, lo que representa una visión francamente racista y etnocentrista, al mezclar y revolver situaciones sociales completamente diferentes, reclamaron en el manifiesto.

Asimismo, aclararon que “el movimiento lésbico-feminista siempre se ha opuesto, hasta el cansancio, a la inclusión de la ‘L’ como parte de GLBT. Las lesbianas-feministas no pertenecemos a las poblaciones de la diversidad sexual, sino al movimiento feminista”.

Consideraron que con esos términos se está creando “un nuevo organismo de la diversidad sexual al servicio GLBTTTI+Q+ y que, por lo tanto, no puede llamarse ‘Inmujeres’, porque nada tiene que ver con las necesidades reales, inmediatas y urgentes de las mujeres, sino de una pluralidad infinita de sectores sociales”.

El concepto “cisgénero” o simplemente “cis” constituye “un insulto, una humillación, una ofensa y una expresión de violencia patriarcal”. Con estas iniciativas a las que calificaron de patriarcales y violentas, “se está promoviendo el borrado de las mujeres y el despojo de sus conquistas, encubiertas tras un lenguaje inclusionista y pluralista posmoderno neoliberal que desaparece la especificidad de los sectores sociales más vulnerables”.

Todo lo anterior, puntualizaron, representa una afrenta más del gobierno federal actual contra las mujeres mexicanas, avalada por Gasman Zylbermann, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y el subsecretario Alejandro Encinas. Ante ello, las lesbianas-feministas exigieron un pronunciamiento oficial de la Secretaría de la Mujer del partido Morena en el poder, al respecto.

Las firmantes del manifiesto son Archivo Histórico del Movimiento de Lesbianas-Feministas en México, Yaoyólotl, Prensa Editorial LeSVOZ, AC, Marcha Lésbica de México, Encuentro de Arte Lésbico y mujeres en lo individual.

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