Revelan posibles efectos por crisis sanitaria en la salud sexual y reproductiva

Instituto Guttmacher advierte sobre la pérdida de fondos dedicados a ese tipo de atención. Si se retrasan procedimientos de aborto pueden tener consecuencias para las mujeres embarazadas


Por Raquel Zapata González (AmecoPress).- La saturación del sistema sanitario y la situación excepcional en la que se encuentra el mundo ahora mismo dificulta el acceso a diversos servicios de salud sexual y reproductiva. Un informe desarrollado por el Instituto Guttmacher revela cuáles pueden ser efectos de la crisis sobre la salud sexual y reproductiva a nivel global. La falta de personal médico, la escasez de ciertos medicamentos como anticonceptivos o antirretrovirales y la pérdida de fondos dedicados a la atención de este tipo de salud son algunos de ellos.

Desde que la OMS declaró el brote de Coronavirus como pandemia global el pasado 11 de marzo, hemos podido ver como los sistemas sanitarios de diferentes países están haciendo un esfuerzo sobre humano por contener la emergencia. Ahora, no solo preocupa la situación generada a causa del nuevo Coronavirus y su expansión, sino que también se presenta como una cuestión importante cómo se le va a dar respuesta a todas las demás enfermedades y necesidades médicas que requieren de personal sanitario, material específico y en algunos casos consulta, hospitalización o cirugía.

La Organización Mundial de la Salud estima que anualmente se llevan a cabo aproximadamente 56 millones de abortos, los cuales requieren de actuaciones en espacios de tiempo concretos. Si estos procedimientos se retrasan pueden tener consecuencias profundas para las mujeres embarazadas, sus familias y el sistema sanitario. Además, “como consecuencia del virus se han detectado casos de partos prematuros o sufrimiento fetal cuando la infección se ha producido durante el tercer trimestre de embarazo y también se han detectado transmisiones intrauterinas del virus entre madre e bebé”, explica Julia Hussein editora jefe del Sexual and Reproductive Health Matters.

La escasez de medicamentos, como anticonceptivos, antirretrovirales o antibióticos para tratar ITS es otro de los efectos. Debido a la reducción de su producción en China, segundo exportador de productos farmacéuticos en el mundo, y en general a las dificultades que en este momento están encontrando la cadena de suministros, se prevé una posible insuficiencia de los mismos. La pérdida de fondos dedicados a la atención de la salud sexual y reproductiva, debido a la financiación que se ha realizado para dar respuesta a la crisis sanitaria y, la carencia de personal sanitario, que ahora está dedicado a atender a los pacientes que padecen Convid-19, tienen como resultado la falta de personal y financiación en torno a la salud sexual.

En los lugares en los que se requiere que las personas se autoaíslen debido al virus, las tasas de embarazo no deseado podrían aumentar considerablemente. La falta de anticonceptivos y la violación en el hogar son dos de las principales causas que pueden provocar embarazos forzados y la necesidad posterior de buscar atención para abortar. Por otro lado, aquellas que ya están embarazadas pueden replantearse su embarazo debido a factores ajenos a ellas como la pérdida de ingresos, lo cual las sitúa en una situación económica muy complicada e incierta.

Hay que recordar también que, en muchos países donde el aborto es ilegal, las personas solo pueden acceder a la atención segura del aborto viajando a otra ciudad, país o comprando medicamentos a través de Internet o farmacias. Las personas que se encuentren en esta situación se verán afectadas por cuarentenas, prohibiciones de viaje y el cierre de fronteras.

A nivel internacional, el Fondo de Población de Naciones Unidas, UNFPA, lanza una serie de recomendaciones para proteger los derechos y la salud sexual y reproductiva durante la crisis. Entre ellas se encuentran: asegurar que se presta la atención necesaria en materia de derechos sexuales y salud reproductiva durante la emergencia; asegurar que la respuesta a la Covid-19 no perpetúe normas y roles de género dañinos, prácticas discriminatorias y desigualdades; garantizar planes de acción humanitaria que velen por los derechos de las personas refugiadas, migrantes y desplazadas internas y proporcionar atención y apoyo con la intención de mejorar la seguridad, la dignidad y los derechos humanos.

UNFPA explica que la Covid-19 “no afecta a todo el mundo por igual, ya que las pandemias incrementan las desigualdades que sufren tanto las mujeres como las niñas. Globalmente, el 70% de trabajadores de los sectores sanitario y social son mujeres. Además, las situaciones de epidemia que implican situaciones de cuarentena aumentan las posibilidades de que las mujeres sufran violencia de género”.

También se han detectado casos de restricción del derecho al acceso al aborto seguro en el mundo, como en los Estados de Ohio y Texas en Estados Unidos, en los que según NBC News se ha limitado el acceso al aborto, lo que pudiera ser parte de una estrategia para cerrar las clínicas de IVE.