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Cotidianas: El Contrapeso feminista a las políticas paternalistas de AMLO por Kyra Núñez

Kyra Núñez de León, tuxtleca de nacimiento, es licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM con maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad de Ginebra. Trabajó de corresponsal en el extranjero para medios nacionales como La Jornada, regresando a Chiapas en 2015 donde hace periodismo en El Sol de Chiapas y en medios informativos feministas. Escritora, tiene varios títulos publicados, como Mujeres en Vietnam, Jerigonza y el más reciente Rostros y Rastros de una Leyenda: Gertrude Duby Blom. Es Medalla Rosario Castellanos 2012. Actualmente es Consejera Consultiva 2018-2022 del Instituto Nacional de las Mujeres.


Cotidianas | Kyra Núñez (Consejera Consultiva – INMUJERES)

 

 

El activismo de miles de mexicanas ha sido este primer cuarto del 2020 la pantalla de un hecho que se debe calibrar a su justo valor: ser el contrapeso a la política gubernamental, que por los discursos del Presidente Andrés Manuel López Obrador cuando se refiere a las mujeres, no se duda que es paternalista.

Iniciado el año que será recordado por la historia como el del COVID-19, las mujeres, sobre todo las jovencitas, salieron del espacio confinado en que han estado sometidas desde que el patriarcado es patriarcado y más aún desde cuando el machismo se identificó como identidad del mexicano. Las feministas de la segunda o tercera ola (ya no sé en cuál me ubico) vimos abrirse el abanico de la diversidad de mujeres con las que convivimos y les dimos, muchas de nosotras, la bienvenida, porque sumar brazos, piernas y mentes a corazones decididos por destruir la sociedad que oprime en impunidad es nuestra identidad de mujer.

Los días del 7, 8 y 9 de marzo fueron sello de este nuevo movimiento de mujeres por la igualdad, la seguridad para vivir libres de cualquier tipo de violencia, la defensa de todos nuestros derechos humanos, el ejercicio real y no de informes de la jurisprudencia estatal, nacional e internacional que valora nuestro ser; esos días cuando salimos a las calles o no salimos, como el 9 de marzo, lo hicimos porque ¡Ya basta! de opresión, de violencia, de feminicidios.

Y luego nos cayó el coronavirus. Tuvimos qué regresar a casa y quedarnos en ella a pesar de que, por ejemplo, ahí esté un agresor de la mujer, de la joven, de la niña; a pesar de que no tenga ya trabajo, de que la hayan despedido porque el COVID-19 hizo cerrar comercios, trabajos domésticos o de que no pueda salir a ganarse lo del día para poder sostener a la familia. El ¡Quédate en Casa” vino a tumbar el mito de que las familias mexicanas son fraternales. Y empezaron las campañas: no estás sola, llama al 911, acude a la fiscalía, busca refugio. Y a pesar de todo ello la violencia contra la mujer creció: 400 mil llamadas en abril al INMUJERES tan solo para citar una institución. “El confinamiento ha incrementado la violencia contra las mujeres” dijo Nadine Gazman, Presidenta de esa institución a las diputadas federales.

Aumentó igualmente, de parte de muchas mujeres, el desacuerdo con el presidente de México y la decepción por el rechazo desarticulado de aceptar el incremento de las agresiones y feminicidios en el país cuando asegura que las llamadas al 911 son falsas y “en el confinamiento ha habido un reencuentro familiar”.

En Cotidiana del 18 de mayo (Urge que el presidente asuma postura feminista) expresé mi pena porque las funcionarias del gobierno de López Obrador no se habían ofendido por las afirmaciones que desmienten la violencia intrafamiliar y en la sociedad mexicana. Pero reaccionaron luego, aunque no todas. Lo hizo la Comisión de Género de la Cámara de Diputados, la Presidenta del Instituto Nacional de la Mujer y la propia Secretaria de Gobierno quien admitió, frente a AMLO “en México hay un sistema patriarcal, machismo y violencia”.

Y las mujeres se preparan, como muestra su inagotable uso de las redes sociales, por organizaciones de la sociedad civil, de diputadas y senadoras de la República, para denunciar las violencias, para aprender en cursos “en línea” o para debatir temas de importancia para las mujeres en paneles, foros y conversatorios.

Todas esas voces y acciones de diversas posturas de jovencitas y mujeres, de funcionarias institucionales, llegan a medir fuerza con el gobierno; de ahí la fuerza del contrapeso feminista a la política gubernamental. Mañana 26 de marzo está prevista reunión de la SEGOB en la que las cifras de violencia serán corroboradas, desmentidas o ajustadas al deseo presidencial. Si quienes en instituciones que velan por la igualdad sustantiva y sin violencias son pasivas quedarán fuera del contrapeso, porque a las mujeres y a la juventud ya no habrá quien las detenga, ni siquiera el COVID-19, para exigir cumplimiento a sus demandas de mexicanas y ciudadanas.

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