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Marcelina Galindo Arce, nos hereda el derecho a las mexicanas de participar como políticas

Junto a ella estuvieron las diputadas María Guadalupe Ursúa, de Jalisco; Remedios Albertina Ezeta, del estado de México, y Margarita Flores, de Nuevo León y un año antes en 1954, la primera diputada electa fue Aurora Jiménez de Palacios.


Marcelina Galindo Arce es una de las primeras diputadas federales en México electa por el voto popular representó a el Estado de Chiapas durante la XLIII Legislatura (1955-1958) y es la primera mujer que entró al Colegio Electoral.

Mucho fue el camino que Marcelina recorrió para poder alcanzar un escaño en el Congreso.

Nacida en Chiapas Marcelina creció en Tabasco donde cursó sus estudios para graduarse como profesora normalista, luego de que el gobernador Tomás Garrido le obsequiara una beca.

Como profesora Marcelina llego a ser líder magisterial en Tabasco.

A los 26 años Marcelina Galindo decide migrar a la Ciudad de México y al no encontrar trabajo como profesora ingresa al periodismo por necesidad. Entra a la revista Así donde solicitaban una dama que escribiera de sociales. Lo que le permitiría mantener a su hijo y a su madre.

Como periodista al cubrir un evento del general Jorge Grajales su vida cambiaría ya que el evento se encuentra a dos de sus paisanos de Chiapas, Chepito Lara y Panyú, quienes le presentan al general.

Marcelina relata que ese encuentro la convierte en detective. “El general me preguntó que cómo me iba, y le dije que ganaba poco. Él me citó en sus oficinas, en la calle de Revillagigedo, en donde me ofreció un trabajo de detective, me explicó de qué se trataba y acepté”.

Esta experiencia abría de llevar a Marcelina a experimentar la disciplina militar de la policía encubierta donde varias veces por desobediencia estuvo arrestada.

Para Marcelina ser detective le enseñó que las mujeres pueden hacer lo mismo de los hombres ya que ella era tratada igual que sus colegas varones tenía la obligación de hacer guardias y tenía una pistola.

La carrera de Marcelina como detective duró poco ya que optó por continuar con su carrera como periodista, donde Regino Hernández Llergo, director de la revista Mañana, la contrata y decide darle la fuente de presidencia.

Por instrucciones de Regino, Marcelina cubre las giras presidenciales de Miguel Alemán. Por ello tuvo oportunidad de mirar como mujeres y hombres en un mismo territorio vivían realidades distintas en su acceso a la justicia.

A la par Marcelina trabaja para que las mujeres sean reconocidas como ciudadanas.

En esas giras políticas como periodista Marcelina conoce al entonces político veracruzano Adolfo Ruiz Cortines, a quien en gira electoral por la presidencia le señala “Mire, don Adolfo, cuántos votos desperdiciados”, señalándole a un numeroso grupo de mujeres reunidas en una plaza de Chilpancingo, Guerrero.

El 7 de abril de 1953 ya como titular del Ejecutivo federal, Ruiz Cortines le otorgaba derechos ciudadanos a las mujeres.

Dos años después Marcelina Galindo resulta diputada y cada vez que tenía oportunidad de platicar con Adolfo Ruiz Cortines, presidente electo, le hacía ver injusticias contra las mujeres. A lo que él contestaba ¿De qué te quejas?, si a ti te va muy bien”, Marcelina insistía. “No a todas le va bien, hay algunas muy marginadas”.

Ocupar una curul para Marcelina significó el camino para ejercer una carrera política, pero nunca dejó el periodismo. En 1958 cuando resultó electa como senadora funda la revista Mujeres, con el propósito de dar a conocer los logros de los derechos de las mexicanas la cual se mantuvo por 24 años.

Marcelina fallece 11 de noviembre de 2008 a un mes de cumplir 90 años, y nos hereda el derecho a las mexicanas de participar como políticas y ejercer nuestros derechos ciudadanos.

 

Fuente: CIMAC Noticias

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