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Por la cuarta: A 113 días y noches por Enriqueta Burelo


Enriqueta Burelo Melgar Programa de la Mujer, Consejo Estatal de Población 1984, Fundadora del Departamento de Género, UNACH y fue Secretaria Municipal de la Mujer, Tuxtla Gutiérrez (2015-2018). Se ha desempeñado como articulista y conductora de televisión. Colaboró en el libro Desde mi Piel, un retrato de 20 políticas chiapanecas en el 2015.

Por la Cuarta | Enriqueta Burelo Melgar

A 113 días de cuarentena, provocada por la aparición del COVID en nuestras vidas, como si el mundo no hubiera encontrando un Coco más terrorífico para asustarnos y que nos portemos bien, hago una revisión de este cuerpecito, que no sé si donarlo a un museo para que lo expongan al lado de la Venus de Milo, o junto a esas bellezas galanas de Botticelli, algo así como Venus en Boca de Cielo o en algún balneario en Las Flechas, o a un centro de investigación para que de una vez por todas se haga un tratado de que la dieta chiapaneca a base de crema, queso, frijolitos fritos con manteca y chicharrón de barriga producen felicidad,  y triglicerios de vez en cuando.

Recuerdo que una vez un familiar que si bien lleva una vida bastante sana, corre en Cañahueca todas las mañanas, ayuna de cuando en cuando, cuida su alimentación, pero no lee ni las etiquetas de las medicinas, me dice muy soberbia, no entiendo a las personas que no hacen ejercicio, y yo empoderada gracias a Virginia Woolf y Jane Austen, le contesté en el mismo tonito, yo no entiendo que existan personas que no lean y me di la vuelta muy oronda, ya que soy seguidora de Hércules Poirot, quien señala que todos los días ejercita a sus células grises, o sea la materia gris del cerebro donde se localiza la inteligencia.

Desafortunadamente no nací con ese gen para el deporte, mi mejor intento fue jugar futbol en los 70s, estimulada por el Primer Mundial de Futbol Femenil y luego por los tres campeonatos al hilo de mi Cruz Azul, algunas época de caminar o hacer gimnasia con mis amigas, y párenle de contar hasta hace unos años que aprendí a nadar y eso fue un milagro.

Durante mi primera y segunda juventud estuve de buen ver, después  mi embarazo, las botanas hicieron que este cuerpecito se transformara en inspiración para Botero, y cosa curiosa soy la excepción de la regla, si relacionan enfermedad y obesidad, rompo con la regla, he sido una persona muy sana, hace unos cinco años una amiga nos envío a su hermana y a mí a hacernos exámenes médicos para ponernos a dieta, y salimos buenísimas, para envidia de todas las flacas y flacos del mundo que sufren de hipertensión y colesterol, y de tiricia.

A pesar de estar más buena que un mango petacón, no hay que confiarse, hay enfermedades asintomáticas, encubiertas, que si no tenemos cuidado nos llevan al hoyo o nos complican la vida, gracias a que una tarjeta de crédito, me ofreció no un seguro médico, sino asistencia médica,  por 120 módicos pesos mensuales y que me los empiezan a cobrar sin preguntar, tuve acceso a un examen médico,  de sangre de 4 elementos,  donde solo descubres tu tipo de sangre que ya sabes, un examen de orina y un electro,  el electro indico que tengo un corazón donde caben  3 novios al mismo tiempo o sea podemos hacer un cuarteto con todo y guitarras, pero el de orina, me detecto una infección marca diablo, mi ginecóloga termino de asustarme y me dio un bombazo de antibióticos y luego me envío de nueva cuenta a otro examen  donde ya salí al 100, pero si no es por ese examen, la doctora me comentó que la infección podía irse a los riñones que susto.

Otra infección la descubrí gracias a unos besos románticos, contagié al galán de estafilocos dorados, me encanta ese nombre, muy sofisticado, me imagino un bicho o bicha con botas doradas como las de Paulina Rubio, dándole de patadas a tu laringe y anginas, mas antibióticos.

Y para que se me quite andar presumiendo de saludable, el COVID me recetó de tanto encierro que mis piecitos se hincharan, me dijo la doctora que era un edema, me recetó un diurético y santo remedio, luego aparece una tos leve, de miedo, con eso de que uno de los síntomas del Coronavirus es tos,  al principio dije es nerviosa, pero ahí siguió muy persistente y más antibióticos, que si una mancha en la pierna, mi hermana que es nuestra gurú desde que se certificó en yoga, me dice a bajar de peso, ya que tenemos propensión a las varices, varices a estas alturas, que me duran.

Me pregunta mi hermanita como se acostumbra llamar a la hermana más chica, o sea a la chunca, que es mera hipocondriaca y no te da miedo tu tos y la  lastimada, mancha o no sé cómo podría llamarle en la pierna,  pues no, mientras no tenga un diagnostico porque me voy a preocupar, y si lo tengo pues a darle solución, es mi manera de pensar.

La salud es muy importante es un tema que me ha ocupado desde hace varios años, y es algo que descuidamos, preferimos gastar 500 pesos por citar una cifra en una comida que hacernos una mastografía, si tenemos hijos los llevamos al dentista, les compramos  zapatos y ropa, y a nosotras que se nos caigan los dientes, mi mamá que en la vida se hizo un Papanicolaou y menos una mastografía decía que cuando fuera al médico era porque ya se iba a morir, y desafortunadamente así fue, le dio una leucemia muy agresiva, sin embargo, eso no es buen ejemplo, cada cierto año por lo menos debemos hacernos un buen examen de sangre, de orina, Papanicolaou, mastografía al llegar a cierta edad, conocer nuestro cuerpo para ir detectando cualquier cambio que indique una infección o una bolita en los senos, antecedente de un cáncer de seno. Debemos querernos y cuidarnos.

Decimos también, que la salud es cuestión de genes,  y me pregunto porque no herede el buen cutis por parte de Melgar, sino que heredé la piel delicada de los Burelo y de Coss, y de plus, las uñas de los pies de mi papá, así que que no puedo presumir de piecitos sexis, a menos que me compare con el águila arpía,  como no podemos cambiar los genes en el camino….

Sin embargo, si me congratula que gracias a los genes Burelo me encanta bailar, y leer, que por Melgar Escobar, disfrute de lo que significa tener abuelos, fueron los típicos abuelos consentidores,  y gracias a la familia, hoy de adulta disfruto de una paz en el corazón y en el espíritu que ya envidiaría el Dalai Lama.

La salud es risa, sino te ríes, la risa se te va a las caderas y engordas, riete hasta de ti mismo, y si te ríes de alguien más pues que no se entere, algunas personas son delicadas. Eso de que la salud es producto de una alimentación balanceada y sana, yo tengo mis dudas, si algo me produce felicidad es un desayuno sabatino hecho a base de chicharrón de barriga y una buena salsa, no lo cambiaría por 5 semillas de almendra, pan sin gluten, ni que fuera celiaca, y leche de almendra, paso, con todo respeto, hay personas que eso las hace felices, adelante, soy tolerante a la lactosa y todas las formas de alimentación siempre y cuando no sean para mí.

Felicidad es tener un buen libro a la mano y dormirte hasta que lo termines,  un viernes con una buena película, o una salida a un bar con los amigos, en el revestreratol que tiene una copa de vino y las calorías, omegas y dopamina que trae un buen abrazo del sexo opuesto por supuesto.

Mis consejos:

Cuídate, Quizá sea la frase más gastada en este aspecto, pero tiene toda la razón, el amarte a ti mismo, disfrutar de tu cuerpo y tu compañía, te hacen feliz y sana.

Descansa, sin exagerar  de vez en cuando si la ocasión lo amerita, duérmete o no duermas,  o date permiso de despertarte hasta que se te quite el sueño.

Comparte con los demás, y si compartes la cama con alguien interesante mejor

Demuestra tus emociones, No te quedes con nada, el guardarse las palabras de amor, de enojo, de tristeza o emoción se acumularan en ti, y un día explotas como ejote, así dice el dicho.

Valora lo que tienes, Apreciar cada pequeño detalle de tu ciudad, de tu casa, tus amigos, tus libros. Tómate un tiempo para disfrutar de todo, hasta de este encierro provocada por el COVID

Y para finalizar coincido con Graciela Hierro, cuando dice no hay deber más subestimado en las mujeres que ser felices.

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