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Sandy Gómez, creadora visual de lo personal a la colectividad


Sandra es una artista Chiapaneca multidisciplinaria que su trabajo gira en torno a lo femenino, la feminidad, y a las experiencias personales, lo cotidiano, la resistencia de mujeres y nuestra condición dentro de la sociedad.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas / Stephanía González.- La artista Sandra Gómez nace en un pueblo llamado Frontera Corozal, por Palenque. Cerca de la frontera entre Guatemala y Chiapas. Pero desde la edad de los 7 años, comienza a vivir en San Cristóbal de las Casas. A la edad de 19 años se muda la ciudad de Tuxtla Gutiérrez para estudiar Diseño Gráfico y Artes Visuales en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). Ha expuesto en Chiapas de manera colectiva e individual así como en varios estados de la República y ha participando en el proyecto “Rostros de libertad” con la Maestra Claudia Méndez. Es integrante de la asociación civil La Botica. Fundación de Arte Contemporáneo, A.C. Forma parte de la exposición “Cien Mujeres en las Artes Visuales en México” realizada en el Museo Regional del Valle del Fuerte, Los Mochis, Sinaloa del 2018.

Su interés por las artes comienza desde muy pequeña, su gusto comenzó con la danza, la música y la pintura. Pero en la adolescencia comenzó a dibujar y a experimentar con los colores. San Cristóbal de las Casas es de los municipios, catalogados como pueblos mágicos, un lugar lleno de turistas, sin embargo también se puede encontrar una gran cantidad de artesanías, debido a la gran población de comunidades indígenas que habitan cerca del municipio, esto es algo que inundo la vida de Sandra e incluso se convirtió en una influencia para ella. “A parte, mi mamá se dedica a vender artesanías, siempre tuve este contacto con las artes”, expresó.

Su proceso creativo

Parte del proceso creativo de Sandra gira en torno a lo femenino, la feminidad, y a las experiencias personales, de su infancia de recuerdos crudos o bonitos, así como detalles en su día a día, en la cotidianidad y su condición dentro de la sociedad. “Obviamente cada cosa tiene que gustarme, si no me gusta lo dejo”, comenta.

“La autorepresentación no es tanto que tenga que referirse del ego, aunque sí se puede hablar también, pero es más este análisis de darnos una presencia”.

Otra de sus inspiraciones ha sido la lucha de mujeres, de “la resistencia que estamos teniendo”.

Hace un análisis muy personal y otro análisis de comparación de las vivencias con otras mujeres y encuentra que “analizar esos dos contextos desde lo personal y hablando también desde la colectividad, compararlo con el resto de las mujeres, es muy importante”

“El cuerpo femenino para mí, es muy importante tenerlo presente siempre. El cuerpo siempre será un elemento muy importante y principal para cada pieza. Hablar desde mi cuerpo es como darle un sentido de presencia, es para decir “aquí estoy”.

Otra de las cosas que más disfruta es tener la libertad de decidir. “Al trabajar conmigo misma me doy una libertad, me siento libre” dijo, sin necesidad de que alguien le diga qué o cómo hacerlo o cómo posar.

Su trabajo ha sido multidisciplinario, hace dibujo, textil, fotografía digital, fotografía performática, videos y murales, “todas estas disciplinas me gustan mucho porque me dan un panorama más amplio para poder crear de distintas formas y poder expresarme”. “Todas tienen un resultado visual distinto... y cada piezas tienen un grado de complejidad”, expone.

Primera obra

Su primera exposición fue en el 2013 en la Galería Caleidoscopio en Tuxtla. La obra se titulaba “Drama femenino”, se trataba de una serie de piezas entre fotografía, pintura, dibujos y escultura. Entre estas piezas se encontraba una vulva colocada en la puerta principa, la cual hizo de tela y cocida a mano por varios días. Para Sandy, como le dicen sus amigas, lo difícil no sólo fue el trabajo hecho a mano, también fue la inseguridad que una mujer artista experimenta con dar a conocer su primera obra. Sin embargo, gracias a la ayuda de La Botica, logró que ese reto fuera concluido con gran satisfacción. La exposición tenía una temática de la menstruación, por lo que las imágenes colocadas eran -muy reales-, como lo es el proceso de la menstruación, “un proceso natural de las mujeres que a mucha gente le llegó a incomodar”, comenta.

 

Tres fotografías que han viajado hasta la Bienal de Yucatán en el 2014, es la obra que más le ha gustado, hasta el momento. Se trata de tres amarres en forma bolas o cadenas rosadas. Un trabajo lleno de complejidad, de pensar y crearlo. Parte de un proceso muy representativo donde hubo muchas emociones y frustraciones.

 

 

La más conocida

“Gracias por comprar aquí”, es una obra realizada en el 2017, es una serie de fotografía digital performática, un juego entre la realidad y la realidad individual. Y la crea cuando se encontraba con un poco de inseguridades en su vida y “muchos miedos encontrados” .

Comenta que los plásticos que utiliza para ocultar el rostro, tienen unos dibujos con acrílico que interpretan los ojos y la boca. Pero la expresión es confusa “no se sabe si están sonriendo o si realmente están felices” por lo que encierran miedos o inseguridades o caos.

“Cuando salimos a la calle, cuando salimos a donde sea, siempre queremos vernos bien alrededor de la gente o alrededor de todas las personas que nos quieren. Nunca decimos realmente lo que decimos, nunca decimos cómo realmente me siento yo” o lo que estamos pensando.

Es una forma de expresar desde su perspectiva y desde la otra persona. “Ante el mundo parecemos que estamos bien, pero en nuestro interior, quizá estamos sufriendo. Estamos liberándonos de batallas, de inseguridades, de miedos, de enfrentarnos a nuestra propia realidad”, platica.

Proyectos a futuro

A Sandra le gustaría aprender animación o aprender a crear con barro. Actualmente vive en Chiapa de Corzo, donde ha impartido clases de Artes Visuales.

Por ahora está participando en un proyecto que se llama “Mil artistas visuales de México”, dirigido por el maestro Clemente Pérez Gaxiola, que junto a ella participan 36 artistas visuales de Chiapas. Se espera que está exposición sea itinerante y viaje a diferentes entidades, debido a la contingencia de salud no ha podido ser expuesta.

Otro proyecto en puerta es “La Ensalada, Fanzine”, junto a Stephanía González y María Jiménez. Que busca visibilizar el trabajo de las mujeres creadoras en el estado de Chiapas. Su primer número salió en febrero pero se detuvieron por la pandemia, planean que salga un segundo número en noviembre o diciembre.

“Hay mucha creatividad y mujeres talentosas en Chiapas, muchas mujeres que están haciendo arte, haciendo poesía, hay mucho talento artístico en nuestro estado. Por lo que creemos que es muy importante darlas a conocer y visibilizarlas”, puntualiza.

Sandra pretende seguir en el camino de la enseñanza, seguir dando clases de artes para niñas, niños y jóvenes, “esto es un reto para mí, hablar en público, darme a conocer con la gente”.

“Estar en contacto con los jóvenes y los niños… me ha enseñado a verme de otra manera y decir sí puedes. Es un reto para mí poder continuar. Me ha gustado, es parte fundamental para mi crecimiento como artista y como persona”, comparte.

Por último comenta que sus sueños a futuros es tener un taller de cerámica, donde podamos hacer un montón de cosas y seguir trabajando… y seguir creando”.

 

Puedes seguir su trabajo en su red social de Instagram aquí

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