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#8M Tuxtla: ¿Por qué destruyen todo?


Chiapas / Stephanía González.- Ayer, en el Día Internacional de la Mujer, una fecha súper importante para el movimiento feminista, defensoras, activistas, víctimas de la violencia machista y feminicida, para nosotras. Hemos salido a las calles para encontrarnos para cantar, bailar, brincar, pintar, rayar, gritar, romper vidrios, plasmar arte en carteles y paredes para exigir un alto a las violencias que nos ocurren a diario, es decir, exigir justicia por todas.

Niñas, adolescentes, mujeres de diferentes edades y gremios, salimos a marchar desde las instalaciones de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach). Esa institución que para muchas ha sido una segunda casa, esa misma que ahora se encuentra tomada por la Red de Colectivas Feministas Universitarias, quienes exigen justicia por las omisiones que cometieron con el caso de Mariana Sánchez Dávalos, víctima de feminicidio; exigen que atiendan las más de 300 denuncias de acoso sexual por parte de maestros y alumnos; exigen mejores condiciones para continuar estudiando en áreas seguras y que resguarde su integridad. Esa misma institución que las ha dejado hablando solas, que ha sido acusada de violencia digital contra los y las estudiantes así como la falta de atención que el Rector y administrativos han tenido con la comunidad estudiantil, al no querer reunirse y firmar el pliego petitorio que las estudiantes han gestionado, dándoles muchas largas para que exista un diálogo real.

El trayecto de la marcha se dio por el Boulevar Belisario Domínguez y por la avenida central de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, donde cientos de personas pudieron ver, escuchar, lo que las mujeres chiapanecas, gritaban y desgarraba y el por qué están enojadas. Y sí, hubo cristales rotos y tablas que cuidaban las puertas del Palacio de Gobierno, esas paredes que una vez más, de manera inmediata son resguardadas para que no sean dañadas por las mujeres que exigen justicia y seguridad, también, de manera urgente para ellas y todas. No, no hubo represión, pero sí existe la impunidad a nivel estatal.

 

Fotografía Stephanía González

¿Y por qué las mujeres chiapanecas están enojadas? De acuerdo en México cada día son asesinadas 10 mujeres y sólo el 26% de los casos se investiga como feminicidio. El Observatorio Feminista contra la Violencia a las Mujeres de Chiapas registró el año pasado, 176 muertes violentas de mujeres en el estado, de las cuales 66 fueron registrados como feminicidios consumados, y sólo en enero de este año se reportaron, 673 llamadas de emergencia por violencia contra las mujeres, ocupando así Chiapas el octavo lugar a nivel nacional, informó Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) quienes contabilizaron una menor cantidad en el 2020 de asesinatos de mujeres, es decir 69 casos, de los cuales, 41fueron homicidios y 28 feminicidios.

En el mes de enero de este año fueron 18 muertes violentas de mujeres, 9 tentativas de feminicidio y un aumento de violencia familiar en el mismo. En el mes de febrero hubo 34 muertes violentas de mujeres, 10 de estas fueron feminicidios.

Continua en aumento la violencia sexual en niñas y mujeres menores de edad, se han reportado 16 casos visibles, comunicados por diferentes medios locales. ¿Cuántos más hay de los que no se sabe? ¿De los que se viven en silencio por miedo?

A eso se suman, las continuas omisiones por parte de la Fiscalía General del Estado, en los casos de feminicidio que son investigados como suicidios. Uno de los más conocidos en estos últimos meses es el caso de la niña Jade en las instalaciones del Indeporte, la Dra. Paulina, y el más reciente, el caso de Mariana, quien denunció abuso sexual, vivió violencia económica y la indiferencia de las autoridades de salud, universitarias.  Un feminicidio que se pudo haber evitado, por eso y más estamos enojadas. La señora Maricruz y el señor Manuel, madre y padre de Karla Yesenia, asesinada en el 2018 junto a las familias mencionadas, viajaron a la ciudad de México porque a las madres víctimas de feminicidio en Chiapas no se les escucha, no se investigan las agresiones contra las mujeres y los asesinos-feminicidas de sus hijas pueden salir libres o seguir en libertad.

“Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, es una de las consignas que resonaron en la marcha. Porque una vez más las mujeres, las feministas serán llamadas “vándalas”, “violentas”; pero señor, señora ¿acaso no ve toda la violencia estamos viviendo a diario? Relaciones (la mayoría heterosexuales) con celos, golpes, intimidación, privación de la libertad, indiferencia, violencia económica, miedo, relaciones sexuales forzadas (porque sí las hay, y muchas, en noviazgos y matrimonios), golpes, forcejeo, empujones, pellizcos, manipulación, acoso callejero, acoso sexual en el trabajo, escuelas, iglesias… sí, en su mayoría cometidas por machos, por onvres, como les llamamos, dígame señora ¿usted no ha vivido ninguna violencia de las que hemos mencionado? ¿ni una? ¿ni sus hijas, hermanas, tías, primas, amigas, conocidas, han sido violentadas por el machismo? No le da rabia que a diario tengamos que vivir con miedo, incluso al estar en casa, al dejar solas a las mujeres, a nuestras niñas, de que salgan “solas” y no regresen, dígame señora que a usted no se le ha hecho un nudo en la garganta y de gritar ¡ya basta! o ¡ya no quiero vivir así!.

Fotografía Stephanía González

Dígame señor o  joven ¿usted no ha cometido ninguna de estas agresiones? ¿No ha violentado de manera física o digital a las niñas, adolescentes o mujeres? ¿No las ha minimizado cada día? dígame que usted está libre de culpa y que no es un hijo sano del patriarcado.

Y si no lo quieren decir, al menos aprendamos a reconocerlo, evitarlo y deje de decir que las mujeres que salimos a marchar somos unas locas, histéricas y violentas. Investigue, cuestione el por qué exigimos de esta manera, porque no es la única forma en la que lo hemos hecho, han sido miles las estrategias para exigir una vida libre de violencia, pero esta es la más visible, porque es la que más hace ruido.

Que todo lo que se destruyó, se quemó, jamás, jamás, podrá llegar a compararse con las violencias que vivimos a diario, las paredes se pintan pero los vidrios se reponen, las heridas causadas por violaciones no sanan, la vida de las mujeres no regresa, el dolor de las familias es para siempre.

Fotografía Stephanía González

Por favor, dejen de defender más a las paredes y monumentos que a la vida de las niñas y mujeres, porque eso es parte del problema, criticar desde su comodidad, privilegio se ignorancia, dejen de criminalizar las protestas, necesitamos empatía para todas, nos están asesinando y no los veo señalando de la misma manera a los agresores.

Bueno, y respondiendo a la pregunta de ¿por qué destruyen todo? por todo lo escrito anteriormente, ¡por eso y más las mujeres estamos enojadas! ¡Porque a ustedes no les han destruido la inocencia, la tranquilidad, la seguridad y la vida! Por eso y más las mujeres vamos a seguir saliendo a las calles a gritar, otras a quemar lo que se tenga que quemar y romper lo que se tenga que romper, para seguir visibilizando las violencias y exigir justicia por nuestras vidas, por las que ya no están y por las que vienen… y porque ¡estamos hartas!

 

Fotografía Stephanía González

 

(Pd. Es cansadísimo estar repitiendo lo mismo cada 8M, pero es justo y es necesario. Ni perdón, ni olvido).

 

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